Depresión y pandemia: ¿Cómo ha afectado la crisis sanitaria por la COVID-19 a la salud mental?

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La pandemia de la COVID-19 ha afectado la salud mental de millones de personas en el mundo, causando cuadros de depresión y ansiedad. En el Perú los casos han sido reportados por el Ministerio de Salud (Minsa) y el Instituto Nacional de Salud (INS) durante la crisis sanitaria.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad que padece 1 de cada 4 personas en el mundo.

La psicóloga clínica Giuliana Rivera explica que el cambio de rutinas afectó a la estabilidad de muchos peruanos, principalmente los profesionales de la salud.

“Por tratar de lidiar con las emociones crecientes, con el miedo, con la angustia, con la pena. Por otro lado, el personal de salud, si bien esta entrenado para atender emergencias. donde su salud probablemente no está en juego y necesariamente su vida no está en peligro, está para ayudar y salvar la vida del otro, siempre con los cuidados necesarios. Pero acá tienen una sobrecarga emocional y personal. La sobrecarga y el nivel de estrés no es el mismo, a veces es más”, explica.

El doctor Juan Manuel Orjuela, neuropsiquiatra y director de Salud Mental de Khiron, menciona que “la pandemia ha afectado, pienso yo, a todos los humanos de este planeta, eso revela también las encuestas de la OMS y las encuestas hechas en cada país”.

“Generalmente, lo que se ha visto es un incremento en las tasas de ansiedad. Previamente a la pandemia eran de un 31.4% en la población general. Actualmente la gente manifiesta preocupación o nerviosismo en alrededor de un 40%, teniendo un predominio un poco mayor en las mujeres”, agrega.

El especialista agrega que “la tristeza también ha alcanzado unas tasas alrededor del 56% eso vinculado al duelo que han tenido las personas por las pérdidas”.

La psicóloga Carmen Contreras, directora del Programa de Salud Mental de Socios En Salud, menciona que en general, en el contexto de la pandemia, hay mucha preocupación, miedo o estrés que desencadenan diferentes problemáticas en relación a la ansiedad y a la depresión. 

Al inicio de la de la pandemia identificamos que la población tenía mucha ansiedad ante lo desconocido, una situación nueva. Entonces, será comprensible que la gente experimente estos sentimientos. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo también nos dábamos cuenta de que el efecto de la depresión se hacía más evidente”, menciona.

Para la especialista, “la depresión en un contexto donde las necesidades más próximas al ser humano se ven limitadas, como lo económico, educativo, convivir con diferentes personas en un espacio pequeño, la crisis que se dio paulatinamente en diferentes familias, afectó bastante”. 

Si a eso sumamos el tema de la pérdida o que las personas se enferman y mueren de COVID-19, ha llevado a tener episodios de depresión más largos, más duraderos. En esos momentos, tal vez vamos a enfrentarnos a todo lo que es el estrés post traumático”, sostiene.

En el caso del personal de salud, menciona la especialista, es necesario que “identifiquemos el número de personas que nosotros vamos a atender, el desborde de la demanda asistencial”.

Los que estamos muy cerca de la comunidad vemos cómo se movilizan ciertos sentimientos de las personas que atendemos, desde la desconfianza, la incertidumbre, el tema de la discriminación y el estigma. Entonces, como vamos a manejar nosotros todos estos problemas en la población que atendemos, hace que también nosotros nos desgastemos emocionalmente”, añade.

FACTORES Y RECOMENDACIONES

Rivera menciona que en el 2020, “los cuadros de depresión y ansiedad aumentaron notoriamente, ya sea por la pérdida de familiares, por la incertidumbre, por los problemas económicos”.

“Otro factor es que no hay un espacio para sí mismos, están trabajando en casa, pero no hay espacio para uno ya se ha realizando un deporte o una actividad que lo relaje. […] Es importante salir de casa cumpliendo con todos los protocolos, tener un espacio para liberarse, un espacio recreativo y saludable, obviamente cumpliendo con todo lo que ya se estableció”, menciona.

La especialista sostiene que si se puede mantengamos una actitud positiva, “aunque parezca muy difícil”.

“Hay días que cuesta mucho más, que es mucho más factible hacerlo, pero sí es posible. Tener una rutina diaria, una rutina semanal en donde debe existir un momento para nosotros, no todas son obligaciones, debe haber un momento para descansar y un momento para reponernos, para poder hacer frente a lo que venga. Aprendemos a reconocer los síntomas (de la depresión) así como aprendemos a reconocer los síntomas de la COVID-19: miedo y angustia, problemas para conciliar el sueño”, añade.

Contreras menciona que una de las principales recomendaciones es permitirse pedir ayuda.

“Tenemos que identificar alguna problemática de estrés, depresión, ansiedad, no dormir o dormir mucho, comer mucho o poco, el tartamudo, despertar abruptamente, tener las manos sudorosas, algunos de estos síntomas pueden ser que estás atravesando un problema de salud emocional”, añade. 

El doctor Orjuela afirma que hay dos factores importantes pueden incrementar la presencia de cuadros de depresión y ansiedad: “la pobre red de apoyo y los duelos”.

“En la medida que la persona está más sola en esta vida tiende a hacer más depresivo o a ser más ansioso. […] Otro factor también es la actividad física. En la medida en que las personas hacen menos actividad física están teniendo más ansiedad, depresión e insomnio. Otro factor también son los duelos, por pérdidas no solamente de trabajos sino de seres queridos”, sostiene.

Finalmente, el especialista menciona que es importante tener bueno hábitos de vida saludable: hacer actividad física, tener una dieta sana, entre otros.

“Es importante también la mejora de la salud mental: minimizar la información, no saturarnos de noticias negativas relacionadas con el coronavirus, hacer meditación, tener buenos lazos sociales”, agrega.