Skullcandy Crusher Evo, análisis y opinión | Tecnología

Hoy en día resulta muy complicado diferenciarse, parece que todo está inventado y que los márgenes de innovación son muy escasos, por eso resulta siempre agradable encontrarse con marcas que deciden arriesgar con algo diferente. Es el caso de estos SkullCandy Crusher Evo, unos auriculares de tipo supraaural que solo conseguirán llamar tu atención si te atreves a probarlos.

Pensarás que «atrever» es un verbo demasiado presuntuoso, pero te aseguro que no es así, he analizado muchos auriculares de este tipo a lo largo de mi carrera y te puedo asegurar de que la experiencia Crusher Evo no me ha dejado indiferente.

  SkullCandy Crusher Evo
Tipo de auricular Circumaurales cerrados
Peso 312 g
Tamaño del driver 40 mm
Respuesta de frecuencia 20 Hz – 20 kHz
THD <1% a 1 kHz
SPL máxima 95 – 100 dB
Impedancia 32 ohmios +/-15%
Almohadillas Espuma con memoria de forma | Acabado en piel sintética
Autonomía Más de 40 horas
Carga USB-C con carga rápida en 10 minutos 4 horas de reproducción
Conectividad Bluetooth 5.0 y minijack
Extras Conexión Tile
En la caja Auriculares | Manual | cable Aux. | Cable USB-C | Funda
Precio 169,99 euros

Índice de contenidos del análisis de los SkullCandy Crusher Evo: 

Diseño sobrio para una experiencia divertida

Estos Crusher Evo son una evolución, ya lo dice su nombre, de los Skullcandy Crusher ANC y guardan muchas similitudes con los Skullcandy Venue que analizamos hace unos meses, aunque esos dos modelos cuentan con sistema activo de cancelación de ruido (ANC), algo de lo que Crusher Evo carecen. Como compensación los EVO cuenta con otras ventajas como un sistema de reproducción de bajos Sensory Bass mejorado y ecualizaciones personalizadas.

 

 

Estéticamente, salvo por la calavera logo de la marca que encontramos a ambos lados de la diadema son unos auriculares muy sobrios. El colo negro es el principal el conjunto que se rompe con el gris de la almohadilla interior.

La construcción y tacto de los materiales es sobresaliente, transmiten muy buenas sensaciones. Las bisagras que permiten el plegado y giro para cuando los llevamos colgados del cuello son robustas y responden bien a la flexión y torsión sin transmitir riesgo de rotura. 

Los auriculares se pliegan hacia el interior lo que facilita su guardado. Para ello en lugar del típico y voluminoso estuche se incluye una bolsa de nylon muy robusta, con el interior cubierto por un forro muy suave estilo polar, y un curioso sistema de cierre mediante una hebilla que puede hacer las veces de asa. El conjunto queda muy recogido, bastante más que con los estuches, y los auriculares no dejan de estar perfectamente protegidos.

El tacto es ligeramente gomoso, aunque agradable, y no quedan marcadas las huellas como suele ocurrir en otros materiales similares. En un primer momento pensé que podrían ser un material problemático para los posibles arañazos, para comprobarlo hice algunas pruebas en zonas poco visibles y el material es bastante resistente ante las arañazos superficiales que se pueden producir con el uso cotidiano.

No me ha gustado el recubrimiento aterciopelado de la zona superior de la diadema, una especie de fieltro que personalmente creo que no aporta nada al diseño y es un imán para las pelusas, además me parece susceptible a mostrar signos de desgaste por el roce no pasado mucho tiempo.


Elegir unos buenos auriculares que se adapten a tu hábitos de uso puede no parecer algo sencillo, pero con esta guía aprenderás todo lo que debes saber.

La diadema tiene hasta 10 puntos de apertura por lado, lo que asegura una correcta adaptación a todas las cabezas. El ajuste es bueno y la presión sobre las orejas es correcta gracias en gran medida al buen acolchado de las almohadillas, forradas en cuero sintético y se pueden desmontar con facilidad.

El área acolchada de la zona interior de la diadema, la que está contacto con la cabeza, está recubierta de goma blanda, es algo estrecha y un poco dura, aunque a mí no me ha resultado molesta.

Cuenta con una pequeña muesca que la zona central que ayuda a repartir de forma más homogénea el peso de los auriculares sobre la cabeza, algo que ayuda a compensar su peso algo excesivo, 312 gramos, bastante por encima de otras propuesta similares como los Philips PH805 o los Sony WH-H910N.

En general los Skullcandy Crusher Evo me han resultado bastante cómodos, tras varias horas de uso no he sentido excesiva fatiga y molestias de consideración más allá de las habituales en este tipo de auriculares. Lo más molesto es el peso, no se nota tanto cuando estás parado trabajando delante del ordenador, pero sí cuando te mueves, para mi su elevado peso los excluye como opción para hacer deporte o ir al gimnasio.

Acelera que vienen graves

Como es habitual los controles están distribuidos en la parte trasera de ambos auriculares, para facilitar su accesibilidad. En el lado derecho encontramos tres botones de gran tamaño dispuestos en vertical, los botones superior e inferior sirven para subir y bajar el volumen respectivamente con una pulsación, y para avanzar o retroceder de pista con una pulsación prolongada. Por su parte el botón central, reconocible al tacto por contar con un pequeño hueco, permite pausar y reanudar la reproducción.

En el lado izquierdo se ubica el botón de encendido, apagado y emparejamiento, con forma alargada de un llamativo color naranja, y un control deslizante para ajustar la intensidad de los graves del que prefiero hablar en el apartado de calidad de sonido. En la parte inferior, un poco más abajo se encuentra el puerto USB-C de carga.

La ubicación de los controles es correcta y su respuesta buena, no así el tacto. El ‘clic’ de las pulsaciones de los botones resuena dentro de los auriculares lo que además de molesto no transmite muy buenas sensaciones. Este problema podría haberse solucionado en gran medida con un segundo control deslizante para el volumen, no solo se hubieran eliminado un montón de pulsaciones, también sería mucho más cómodo.

También echo de menos un acelerómetro que pause y reanude la reproducción al quitar o poner los auriculares en la cabeza, muchos fabricantes omiten esta funcionalidad, y personalmente al aprecio especialmente.

Para que no te pierdas

Los Skullcandy Crusher Evo disponen de conectividad Bluetooth 5.0 compatible con los códec SBC y AAC, lamentablemente no con aptX o LDAC mejores en términos de calidad de sonido. Tampoco permite conexiones multipunto, por lo que aunque puede estar vinculado con varios dispositivos la conexión tiene que establecerse de forma manual.

La configuración es fácil y rápida, y la conexión estable en todo momento y sin latencia apreciable a la hora de reproducir el audio de vídeos de YouTube o Netflix en diversos dispositivos, hice pruebas con Android, iOS, PC y Mac y no tuve problema alguno.

Disponen además de una entrada de audio, si tenemos problemas con la conexión inalámbrica, la fuente de sonido no es compatible o nos hemos quedado sin batería, siempre podemos recurrir a ella mediante el cable jack 3.5 mm incluído.

Al igual que gran parte de la familia de auriculares de SkullCandy los Evo lleva integrado un localizador TILE. Si los perdemos de vista podemos, mediante una app instalada en nuestro smartphone, conocer la ubicación de los auriculares mediante un sonido de alta frecuencia si estos se encuentran dentro del rango de acción del Bluetooth del móvil, o ver la última ubicación conocida en un mapa en caso de encontrarse fuera del rango

Una experiencia diferente extremadamente divertida

Llegamos al momento importante de este análisis de los Skullcandy Crusher Evo, su calidad de sonido. En líneas generales puedo afirmar que suenan bastante bien, aunque con ciertos aspectos que matizar.

Lo primero es sin duda el control de graves o Sensory Bass, si lo tuyo son las frecuencias bajas directamente alucinarás con estos auriculares, si por el contrario eres más de experiencias moderadas y degustar los matices ya te confirmo que no es lo que andas buscando.

Con ciertos géneros musicales es suficiente con deslizar ligeramente el control de graves, no más de un cuarto de su recorrido, para que empiecen a temblarte las orejas por el efecto de los motores hápticos incorporados junto a cada uno de los drives de 40 mm, y no hablo en sentido figurado. Es como estar en un concierto justo delante de los altavoces.

El efecto es increíble, y los bajos son los más potentes que jamás he sentido en unos auriculares, pero como decía ese famoso anuncio “no hay potencia sin control”, una sentencia que le viene que ni pintado a estos Crusher Evo. 

Y es que más allá del 50% del potenciador de graves la experiencia se vuelve en la mayoría de ocasiones insostenible, los graves son tan fuertes que enmascaran el resto de frecuencias y con ello gran parte de los matices de la voz y la música convirtiendo la escucha en algo poco agradable, a no ser que seas un amante del “chunda, chunda”.

Con esto no quiero tirar por tierra ni mucho menos el control de graves, de hecho me encanta la facilidad con la que puedes meterle un ‘chute’ de energía a determinados temas sin necesidad de abrir ninguna aplicación.

Incluso con el Sensory Bass al mínimo los bajos siguen teniendo una presencia apreciable, pero sin enmascarar  medios y agudos. Sorprenden las frecuencias altas, mientras que las medias son algo más apagadas y la separación de instrumentos es algo confusa. Pese a ello el conjunto empasta realmente bien y se puede calificar de bueno. 


Los auriculares inalámbricos Bluetooth sin cables están de moda, y esto es todo lo que tienes que tener en cuenta antes de comprar unos auriculares True Wireless.

No son los auriculares que recomendaría a un amante del sonido, pero creo que la marca tampoco creo que sea el público al que pretende llegar. Si le añadimos el extra que supone el poder potenciar los graves a nuestro gusto la propuesta es sin duda interesante y muy divertida.

Además, gracias a la aplicación para iOS y Android de Skullcandy podemos realizar algunos ajustes de sonido. Cuenta con tres ecualizaciones predefinidas: Música, Podcast y Película, además de un modo personalizado.

En el modo personalizado la aplicación nos realiza un test de audición, bastante largo, para ajustar el sonido a nuestras capacidades auditivas. Sobre el papel suena (nunca mejor dicho) algo ‘marketiniano’ pero sorprendentemente la mejora de sonido es muy perceptible.

Esta ecualización es individual por lo que podemos guardar diferentes perfiles si son varias las personas que utilizarán los auriculares.

Un aspecto que me ha gustado de las ecualizaciones es que cambian el comportamiento del control de bajos. Por ejemplo, queda deshabilitado en el modo PodCast o es más intenso en el modo Música que en el de Película, mi modo favorito ya que sube ligeramente la intensidad de los graves y medios haciendo que la voz se escuche mejor.

Como ya he comentado al principio, los Skullcandy Crusher Evo no cuenta con sistema de cancelación activa de ruido ANC. Pese a ello el nivel de aislamiento es bastante bueno y contamos con la baza del Sensory Bass con el que podemos “matar” prácticamente cualquier ruido exterior. 

Al igual que el resto de auriculares de prestaciones similares incorporan un micrófono para la interacción con los asistentes de voz o recibir llamadas. No es uno de sus puntos fuertes, sobre todo en lo que a las conversaciones telefónicas se refiere donde el micro no es capaz de filtrar casi ningún sonido externo.

Horas y horas de música

Averiguar la autonomía exacta de unos auriculares inalámbricos no es sencillo, ya que influyen mucho factores que pueden influir en mayor o menor medida en el consumo. Un claro ejemplo en estos Skullcandy Crusher Evo es el Sensory Bass: dos motores hápticos que demandan gran cantidad de energía cuando están activos, por lo que la potencia seleccionada y su tiempo de uso afecta de forma directa a la autonomía, sería algo así como el nivel de brillo en la pantalla de un móvil.

La parte positiva es que no debes preocuparte en exceso por ello, el fabricante indica 40 horas de uso continuados y damos fé que se superan holgadamente. Con el control de bajos desactivado y un nivel de volumen medio he conseguido pasar más de dos semanas sin pasar por el cargador a razón de unas 3 horas de uso todos los días, una auténtica maravilla.

Además cuenta con un sistema de carga rápida que permite conseguir hasta 4 horas de autonomía con una carga de solo 10 minutos. Como viene siendo ya tendencia se incluye un cable USB-C a Micro-USB no así el cargador que debe correr por nuestra cuenta.

Objetivo conseguido

Si eres un purista del sonido creo que ya te habrás dado cuenta de que los Skullcandy Crusher Evo no son lo que estás buscando. Si por el contrario buscas una propuesta diferente y muy divertida, con buenos acabados, excelente autonomía, graves asombrosos y una calidad de sonido más que aceptable, deberías darles una oportunidad.


Más de 40 horas de autonomía, diseño robusto y un sistema de mejora de graves que te hará temblar la cabeza. Los Skullcandy Crusher Evo son los auriculares inalámbricos perfecto para aquellos los más cañeros.

Son muchos los que podría tacharlos como opción de compra ante la ausencia de sistema de cancelación de ruido, tengo que admitir que era una de mis reticencias, pero tras pasar varias semanas con estos Skullcandy Crusher Evo para su review puedo afirmar que no lo he echado de menos en ningún momento.

Aunque no están catalogados como gaming los Crusher Evo bien podrían entrar entre las opciones de cualquier que quiera unos auriculares de calidad para jugar. Sus increíbles graves consiguen sumergirte en los juegos de acción como muy pocos auriculares gaming del mercado. Jugar una partida de Call Of Duty con ellos es una experiencia altamente recomendable.

Los Skullcandy Crusher Evo están disponibles en dos colores: negro y gris, y tienen un precio oficial de 199 euros, aunque ya se pueden conseguir más baratos en oferta de Amazon, una cantidad muy acorde con los que ofrecen, sobre todo si tenemos en cuenta su gran autonomía, de las mejores de su segmento de precio.

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