Temporada de setas: cómo saber si son comestibles o venenosas | Life

En pleno otoño, mucha gente acude a los bosques para recolectar setas. Pero hay que tener cuidado porque algunas de ellas son venenosas, y apenas se diferencian de las comestibles. Los expertos nos ayudan a distinguirlas.

Setas, hongos, níscalos… En España hay mucha afición a recoger (y comer) todo tipo de setas, pero si solo eres un aficionado de ciudad que no las conoces en profundidad, puedes llevarte un buen susto. Cada año se producen en España 400 hospitalizaciones graves por consumo de setas, algunas de ellas mortales.

El problema es que hay setas venenosas que se parecen mucho a otras comestibles, y mucha gente las confunde. ¿Cómo diferenciar una seta venenosa de una comestible?

Vía Business Insider, hemos accedido a la guía para el consumo de setas que ha publicado el Instituto de Salud Pública de Navarra. Estamos en plena temporada de hongos, así que es una idea sensata conocer una serie de reglas básicas antes de salir al bosque a buscarlas.

Existen varias pistas que nos permiten deducir si una seta es o no venenosa. Conviene comprobarlas todas, no solo una de ellas.

Las setas venenosas suelen tener forma de intestino o cerebro en la parte superior. Son las más peligrosas y hay que tener mucho cuidado de ellas, pues muchas son mortales.

Si depositas las esporas que sueltan en un papel y son de color rosa o pardo, la probabilidad de que sean venenosas es alta. Aquí puedes ver algunas setas muy venenosas con un gran parecido a los níscalos, la Ilarraca o el champiñón silvestre.

No te fies de los mitos. La sabiduría popular dice que si un diente de ajo o una cuchara de plata se ponen negros al tocar las setas, son venenosas. Igual que si al cortar la seta longitudinalmente, el pie es verde o azul. Hay setas que no cumplen estas reglas y son muy venenosas, como la Amanita phalloides.

Del mismo modo, tampoco sirve el dicho de que si una seta ha sido comida por caracoles, no es venenosa. Hay setas tóxicas para los humanos pero no para los caracoles.

 

Otro factor a tener en cuenta es que algunas setas, aún siendo comestibles, pueden causar trastornos digestivos a ciertas personas. Y algunas especias son tóxicas si están crudas pero comestibles cuando se cocinan. Así que hay que cocinarlas bien.

La regla de oro es siempre la misma: comer solo las setas que se han confirmado al 100% que son seguras. Si se tiene una mínima duda, rechazarlas.


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Los síntomas leves de una intoxicación por setas son dolor abdominal y gastroenteritis. Hay otras señales más graves que advierten de un problema mayor: alucinaciones, sudoración excesiva, vértigo, agitación o daños renales.

Suelen aparecer a las 2 o 3 horas de ingerirlas, pero los síntomas más peligrosos pueden tardar hasta 10 horas. Si se sufre algunos de ellos, hay que acudir inmediatamente al hospital. Si es posible, conviene llevar una muestra de la seta para suministrar el tratamiento correcto más rápidamente.

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