Privacidad y control parental: 10 trucos para asegurar tu WiFi | Tecnología

Todos conocemos las recomendaciones más básicas para mejorar la seguridad y el control de las redes inalámbricas: cambiar la clave por defecto del router por una contraseña segura, actualizar el firmware periódicamente, renovar los routers que hayan quedado obsoletos en cuanto a la seguridad, etc.

Sin embargo, los routers más actuales incluyen características adicionales de protección que tal vez no conozcas y que pueden ayudarte a que todos naveguen en casa de forma segura y racional.

Con estos 10 trucos mejorarás la seguridad y la privacidad de tus conexiones, manteniendo el control de la navegación y el uso de Internet que hacen los más pequeños.

1. Utiliza el cifrado WPA3 de nueva generación

Todos los routers permiten utilizar sistemas de cifrado que protegen los paquetes de datos que se transmiten en la red WiFi. Estos estándares evolucionan con el tiempo, por lo que cuanto más antiguo sea tu router, más obsoleto será el método de codificación que usa.

La tecnología de cifrado más actual es WPA3, un nuevo protocolo de seguridad que solo está disponible en los dispositivos inalámbricos más recientes. Este nuevo estándar ofrece una mejor protección frente a los llamados “ataques de fuerza bruta” y el uso de listas de contraseñas comunes, que son dos de las técnicas más empleadas por los ciberdelincuentes para intentar vulnerar la seguridad de las redes inalámbricas.

Los primeros dispositivos WiFi con WPA3 ya están en el mercado y este cifrado se incluye también por defecto en todos los aparatos compatibles con WiFi 6. Sin embargo, aún hay muchos dispositivos que utilizan el anterior sistema de cifrado WPA2 y eso puede ser un problema.

Para asegurar la retrocompatibilidad, fabricantes como AVM ofrecen en su entorno la compatibilidad simultánea con los modos WPA2 y WPA3. De esta forma, si compras un router con WPA3 para renovar tu viejo router, los dispositivos inalámbricos con WPA2 que ya tengas seguirán funcionando igual.

2. No abras puertos en el cortafuegos de tu router

Para ofrecer una mayor protección de la red inalámbrica, los routers de última generación cuentan con un cortafuegos integrado. Si está correctamente configurado, el cortafuegos inspecciona automáticamente los paquetes de datos que recibe el router para rechazar los que son sospechosos o no han sido solicitados; oculta los dispositivos de la red para que no sean visibles desde Internet mediante el enmascaramiento de IP; y cierra todos los puertos que permiten penetrar en la red local desde Internet.

Generalmente, estas funciones se incluyen en la configuración por defecto de los cortafuegos de los routers, pero la protección puede disminuir si modificas los ajustes.

Por esta razón, hay que tener mucho cuidado con los juegos, aplicaciones y servicios online que te piden abrir determinados puertos del cortafuegos para poder acceder a sus servicios. Ten en cuenta que esos cambios podrían dejar tu red desprotegida ante ataques que aprovechan ciertas vulnerabilidades.

3. Desactiva la función WPS de tu router

WPS (siglas en inglés de WiFi Protected Setup) es un estándar promovido por la WiFi Alliance para facilitar la creación de redes WLAN. Los routers que lo admiten tienen un botón WPS que permite que los nuevos dispositivos se conecten fácilmente a tu red inalámbrica con solo pulsarlo.

Esto resulta muy cómodo, pero también tiene implicaciones a nivel de seguridad. Los routers con WPS mal implementado son más vulnerables a intrusiones externas, por lo que si buscas la máxima seguridad es mejor no usarlo. ¡Especialmente si tienes sospechas de que algún extraño pueda estar intentando acceder a tu WiFi!

La desactivación de la función WPS se realiza accediendo al firmware de tu router. Los pasos pueden variar según el modelo de equipo que tengas, pero generalmente se hace desde el menú de ajustes de seguridad. 

Ten en cuenta que la mayoría de los routers nuevos se entregan con la opción de WPS activada por defecto, de modo que aprovecha para desactivarla cuando hagas la instalación.

4. Una app para controlar quién se conecta

Muchos routers permiten ver quién está conectado a tu red inalámbrica accediendo al firmware, aunque no siempre resulta fácil o no tienes tiempo para mirarlo cada día.

Una solución es usar una aplicación móvil de supervisión de redes inalámbricas, que muestre en todo momento los dispositivos que están conectados. Así, puedes detectar a posibles vecinos aprovechados que quieren navegar gratis, a ciberdelincuentes que intentan acceder a tu red inalámbrica para robar datos personales o de tus tarjetas… ¡o a algún miembro de la familia que está jugando online a la hora de los deberes!

5. Bloquea los dispositivos desconocidos

Si detectas algún dispositivo desconocido o quieres evitar que alguien pueda conectarse a tu WiFi sin permiso, puedes usar el filtrado de direcciones MAC. Esta es una función disponible en la mayoría de los routers actuales, que permite definir qué dispositivos pueden conectarse a tu red WiFi y bloquear el resto de los aparatos que no figuren en la lista.

Sin embargo, debes tener en cuenta que el filtro de redes MAC es solo una medida complementaria, ya que un hacker con conocimientos puede ser capaz de clonar la dirección Mac de un dispositivo autorizado y acceder igualmente a tu red. Siempre debes usarla en combinación con una clave segura de la red WiFi y otras medidas de protección.

6. Configura un acceso para invitados

¿Recuerdas que antes hemos dicho que hay que usar contraseñas seguras que únicamente conozcas tú? Pues si vas dando la clave del WiFi a todo el mundo que pasa por tu casa u oficina (familiares, amigos, visitas, clientes, proveedores, etc.), ¡corres el riesgo de que acabe cayendo en malas manos!

Como alternativa, los routers más avanzados que hay en el mercado incluyen una función WiFi para invitados, que resulta muy práctica en este tipo de situaciones. Permite dar acceso temporal a la red inalámbrica a personas de confianza, con una contraseña distinta de la que utilizas o configurando un punto de acceso público sin contraseña.


¿Tienes problemas para conectarte a la red WiFi de tu casa desde las habitaciones más alejadas? La solución está en comprar un repetidor WiFi con el que se ampliará la cobertura. En esta guía tienes algunos consejos para comprar el modelo adecuado.

También puedes configurar algunas limitaciones de navegación como por ejemplo establecer horarios de uso, bloquear el acceso a determinadas páginas webs o recibir notificaciones cuando alguno de los usuarios se conecte a la red de invitados que has creado.

7. Almacena tus datos en una nube segura

La nube es un invento muy práctico, pero ¿sabes dónde se almacena la información que subes a ella? Tus datos personales, fotografías, vídeos, documentos de trabajo, etc. viajan por Internet hasta centros de datos que pueden estar en el otro lado del mundo.

Esto aumenta el riesgo de que sean interceptados o de que se produzcan robos de información en los servidores de las empresas que los guardan. ¡En los últimos años hemos visto muchos ejemplos de que ni siquiera las mayores compañías de Internet están a salvo!

Para evitarlo, algunos routers tienen un puerto USB que permite conectar un dispositivo de almacenamiento (disco duro o unidad flash) y compartirlo en red.  De este modo, puedes guardar y acceder a tu información desde cualquier dispositivo de tu casa u oficina o, incluso, desde fuera de ella, pero sin que los datos viajen a ningún sitio.

Para mayor seguridad, puedes hacer una copia de seguridad de tu dispositivo de almacenamiento en la nube, cifrando el contenido para que no sea accesible por extraños. De esta forma, tu información estará segura en casa y en la nube.

8. Establece límites de tiempo de conexión

Los más jóvenes son ‘nativos digitales’ y, si fuera por ellos, se pasarían todo el día navegando por Internet, jugando a videojuegos online, chateando con sus amigos o subiendo fotos y vídeos a Instagram.

Sin embargo, esto no siempre es compatible con hacer los deberes u otras actividades necesarias a su edad, de modo que hay que pactar unos límites… ¡y asegurarse de que se cumplen!

Para no tener que confiscar y poner bajo llave todos los dispositivos con Internet de la casa, algunos routers de última generación permiten configurar horarios de tiempo de navegación en Internet.

Para hacerlo, puedes crear perfiles de usuario, definir cuánto tiempo pueden conectarse o en qué franjas horarias, asignar los dispositivos que pueden usar para navegar… ¡Incluso existe la posibilidad de crear «tickets» con tiempo de navegación adicional, para premiarles cuando se han portado bien!

9. Crea listas blancas de webs seguras

Además de poner límites al tiempo de conexión a Internet, también puedes restringir el tipo de páginas web a las que puede acceder cada perfil de usuario o dispositivo de tu red inalámbrica. Esto se hace mediante la funcionalidad de filtrado web que ofrecen los routers más avanzados.

Estas funciones permiten crear “listas blancas” de sitios web permitidos y «listas negras» de sitios no permitidos. Para configurarlas, debes introducir los nombres de las páginas o los dominios a los que quieres permitir o denegar el acceso.

Esta funcionalidad de filtrado de páginas web es especialmente útil para lograr evitar el acceso de los más jóvenes de la casa a contenidos considerados inadecuados o peligrosos (como por ejemplo sitios webs de contenido sexual, páginas de apuestas en línea, etc.).

10. Apaga la conexión WiFi si no la utilizas

A veces, la solución más sencilla es la más efectiva. ¿Por qué no apagar la conexión inalámbrica del router cuando no lo utilizas o cuando no quieres que ningún usuario de la casa o la oficina pueda conectarse?

De esta manera, podrás prevenir los usos inadecuados o, por ejemplo, las posibles amenazas externas. Otra forma de desconectar el WiFi es pulsar el botón WLAN del router, que activa y desactiva la red inalámbrica. Y, en algunos modelos, incluso lo puedes hacerlo a distancia marcando un código en un teléfono conectado a la red local.

Esta sencilla función es muy útil cuando no estás o por la noche, al impedir que alguien se pueda conectar a la red WiFi sin que te des cuenta o se salte los horarios de uso que habéis acordado.

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