¿Qué es Captcha y cómo podemos demostrar que no somos bots? | Tecnología

A medida de las máquinas son capaces de realizar más tareas, algunas mejor que los propios humanos, ¿cómo podemos demostrar que somos personas de carne y hueso a través de internet? ¿Sabéis qué es Captcha? Os lo contamos

Con la intención de evitar que los bots y sistemas automáticos colonizaran las páginas web creadas para seres humanos, en la década de los noventa se crearon los Captchas. Estos tests o pruebas buscan diferenciar a personas de carne y hueso de las máquinas en los procesos de inscripción de cualquier servicio online. 

Aunque no los identifiques con ese nombre, son fáciles de reconocer ya que todos en algún momento nos hemos enfrentado a estas pruebas. Puede ser un simple botón que te pregunta si eres un robot o un test para descifrar un código deformado en una imagen. Este método responde al nombre de Captcha, un proceso de identificación de humanos que cada día es más difícil. 

En los últimos años estas pruebas online, que aparecían tras haber rellenado un formulario con nuestros datos personales, se han vuelto más complejas. Nos muestra imágenes borrosas en las que debemos distinguir señales de tráfico o cualquier otro objeto, y donde apenas se ve nada.  


Kurt Luther, un profesor de la Universidad Virginia Tech, ha creado una web que permite analizar fotografías antiguas para determinar quién era la persona que aparecía en ellas, y poder dotar por tanto a esas imágenes del contexto del que carecen.

Demostrar que somos humanos es cada vez más difícil cuando las máquinas y en concreto, la inteligencia artificial está cada año más capacitada para superar estas pruebas. En 2014, Google enfrentó sus algoritmos de aprendizaje automático contra varios humanos para ver quién se desenvolvía mejor ante los textos distorsionados de los Captcha: la inteligencia artificial consiguió un 99.8% de aciertos, frente a los concursantes humanos que solo acertaron el 33%.

Los Captcha se basan en el famoso Test de Turing, la prueba diseñada Alan Turing en los años 50. En ella se propone que una persona evalue una conversación en lenguaje natural entre un humano y una máquina que haya sido entrenada para generar respuestas similares a las del humano. 

reCaptcha v3

Los Captcha, creados a finales de los 90, acabaron siendo propiedad de Google en 2009 y la compañía se ha dedicado a mejorarlos y simplificarlos. Ante la evolución de los sistemas de aprendizaje automático, la empresa se planteó nuevas formas de diferenciar humanos de máquinas sin que sus usuarios se tuvieran que enfrentar a pruebas imposibles. Así surgió el botón de “No soy un robot”.

Evidentemente, con pinchar en un simple casilla no basta para demostrar que somos humanos, eso también lo sabe hacer una máquina. Este sistema, sin embargo, se basa en la información que Google tiene de nosotros. Uno de los portavoces de Google explicó en 2014 que el sistema examina el comportamiento de cada usuario en internet, usa datos como la dirección IP o las cookies activadas para determinar si somos un robot o no. 

El gigante de internet ha mantenido en secreto algunos de esos parámetros que se analizan para que los desarrolladores de bots no pudieran entrenarlos para hacerse pasar por humanos. A finales de 2018, Google presentó la tercera generación de este sistema de autentificación, reCaptchav3. En este caso, los seres humanos no necesitan contestar ninguna pregunta o examen, ni siquiera darle a un botón. Al enfrentarnos a Google somos juzgados por nuestros comportamiento en la red


Desde que te levantas hasta que te acuestas, probablemente no pasen 15 minutos sin que uses algún producto o servicio de Google. Aunque te cueste creerlo, Google controla tu vida.

El sistema asigna una puntuación a cada usuario del 0.0 al 1.0 para determinar si es más o menos probable que seamos un bot teniendo en cuenta desde el movimiento que realizamos con el ratón o como nos desplazamos por la web. Según la puntuación obtenida podemos seguir navegando con libertad o es necesario que pasemos más pruebas como la autentificación en dos pasos con nuestro correo o el reconocimiento de imágenes. 

Máquinas vs. Seres Humanos

Esta tecnología requiere una evolución constante para seguir fijando una barrera con la que diferenciar personas de máquinas, pero esa separación es cada vez más extraña. ¿Qué nos hace únicos a los seres humanos si ahora la inteligencia artificial es capaz de imitar la escritura de grandes autores o pintar y componer música?

Amazon presentó una patente en 2017 con un nuevo mecanismo en el que las pruebas consisten en complejas ilusiones ópticas y acertijos de lógica que a la mayoría de humanos nos resultan muy difíciles de resolver. Este método sería una nueva versión del Test de Turing en el que lo que se buscaría es el error. El sistema reconoce que somos seres humanos de carne y hueso porque hemos dado una respuesta incorrecta.

Al fin y al cabo una de las peculiaridades de los seres humanos es que no somos perfectos y solemos equivocarnos, incluso tropezamos con la misma piedra varias veces. Así consiguió pasar el Test de Turing un bot en 2014, fingiendo ser un niño ucraniano de 13 años que no dominaba con fluidez el inglés y cometía errores ortográficos, el chatbot Eugene Goostman. El mundo se va pareciendo cada vez más a una novela la ciencia ficción.

Deja un comentario