POCO F3, análisis y opinión | Tecnología

Había ganas de que llegara este momento. En 2018, Xiaomi sorprendió con el lanzamiento de un móvil que por muy poco dinero (para la época) nos permitía tener entre manos el Snapdragon 845. Era el chip reservado a las gamas más altas y el Pocophone F1 sorprendió por recortar un poquito en los demás apartados para poder ofrecer ese potentísimo SoC.

De hecho, es un móvil que creó escuela y generó una comunidad de fans alrededor que contribuyeron a que la marca se «separara» de Xiaomi (con muchas comillas porque, en esencia, sigue siendo Xiaomi con su software, marketing, cargadores y, en definitiva, tecnología y acuerdos comerciales). Tras un 2019 en el que no lanzaron nada, en 2021 sorprendieron con el X3 NFCanálisis– y con el POCO F2 Pro –análisis-, ya como marca independiente.

Ahora, llegan tanto el POCO X3 Pro, que estamos probando, como el móvil más premium de la compañía hasta ahora que sí, sigue recortando en algunos apartados, pero además de un procesador espectacular, cuenta con un diseño y materiales TOP y una pantalla a la altura. Os contamos qué nos ha parecido el POCO F3 en el análisis que os dejamos a continuación tanto en texto como en vídeo.

Poco F3
Pantalla Panel AMOLED 6,67” | Full HD+ | Resolución de 2.400 x 1.080 píxeles | 395 píxeles por pulgada | 120 Hz | Hasta 1.300 nits | HDR10+
Procesador Qualcomm Snapdragon 870 5G
RAM 6 GB LPDDR4X
Almacenamiento 128 GB UFS 3.1
Cámaras traseras Principal 48 Mpx f/1.79 | Ultra Gran Angular 8 Mpx f/2.2 con 119º | Telemacro 5 Mpx f/2.4
Cámara frontal 20 Mpx f/2.45
Batería 4.520 mAh | Carga rápida 33 W incluido en la caja
Conectividad 5G | WiFi 6
Dimensiones y peso 163,7 x 76,4 x 7,8 mm | 196 gr
Precio Desde 349 euros

Análisis del POCO F3 por apartados:

El diseño es el punto dulce del teléfono con un acabado premium

Se podría decir que la review del POCO F3 va a tener tres partes muy positivas y otras tres que… bueno, no lo van a ser tanto. Vamos a empezar hablando del diseño, ya que aquí nos encontramos uno de los puntos fuertes del terminal.

El Mi 11 Lite –análisis– destacaba por diseño, dimensiones y peso, siendo ese uno de los principales motivos de compra. El POCO F3 mantiene el apartado del diseño gracias a unos materiales muy bien escogidos. Tenemos cristal por delante y cristal por detrás, los dos con Gorilla Glass 5 y eso, en un móvil de 350 euros, es decir mucho. 

La trasera es, además, muy elegante en el color blanco que tenemos nosotros. Hay una unidad en color azul con el logo de POCO enorme, que no me parece nada atractiva, y otra acabada en negro. Esa es elegante, pero la trasera blanca me parece preciosa. Tiene los laterales curvados para mejorar el agarre y el tacto es sedoso con acabado mate. Las huellas no van a ser un problema.

El módulo de cámara hereda las líneas de diseño del Mi 11i y me gusta mucho ver que Xiaomi ha encontrado una disposición elegante para los diferentes sensores y el enorme micrófono que tiene, que ya veremos cómo graba audio.

Los laterales son de aluminio con acabado cromado y en el lateral derecho tenemos la botonera, con un sensor de huella en el botón de bloqueo. 

El lateral izquierdo está completamente limpio, en el superior tenemos una salida de audio y un emisor de infrarrojos y en el inferior encontramos el módulo de SIM (dualSIM, ya que no tiene expansión de memoria), el otro altavoz, un micrófono y el USB-C.

Es un conjunto muy premium que se ve potenciado por una pantalla que ocupa el 85,9% del frontal y que presenta unos marcos que resultan llamativos porque, prácticamente, consiguen la simetría. El inferior es algo más grueso, pero aun así se nota el esfuerzo de POCO por conseguir un frontal muy despejado.

El móvil pesa 196 gramos, algo que no es poco, pero que resulta totalmente normal debido a los materiales y el grosor se queda en 7,8 milímetros. No está nada mal teniendo en cuenta la tendencia del mercado, aunque eso afecta a la capacidad de la batería, claro está.

 Y sí, no tenemos jack de 3,5 milímetros, pero en la caja tenemos un adaptador de USB-C a jack de 3,5 mm. Se agradece, Xiaomi.

120 Hz en un panel AMOLED y sonido estéreo para devorar contenido

Las buenas noticias se extienden al apartado multimedia. Y es que, me atrevería a decir que el panel utilizado en el POCO F3 es el mismo, o muy, muy parecido, al que vimos en su día en el Redmi Note 10 Pro –análisis– y que tanto nos gustó.

Se trata de un panel AMOLED de 6,67″, con una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles, 120 Hz, HDR10+ y un pico de brillo de, según Xiaomi, 1.300 nits. Es decir, son prácticamente las mismas especificaciones que las del Redmi, aunque mejorando en teoría el HDR y el brillo máximo, aunque he notado alguna diferencia en ciertos aspectos. Según nuestras mediciones, tenemos 1.395 Lux de brillo medio con una desviación de 19,7 Lux.

Si empezamos por la resolución, una densidad de 395 píxeles por pulgada me parece acertada actualmente en esas 6,67″. No vamos a notar los píxeles individualmente y el diseño de MIUI ayuda en este sentido.

Es una muy buena definición para jugar, para ver contenido HD y para leer. Los colores tienen esa saturación típica de los paneles AMOLED, pero si pasarse y, como es habitual en Xiaomi, hay un montón de opciones de calibración de imagen.

Tenemos, además, dos herramientas que, mediante la IA, nos permiten afinar un poco más el panel. Por un lado un HDR automático para convertir vídeos SDR en HDR. No he notado que funcione mal y, de hecho, es una opción que tengo activada. Por otro lado, una herramienta de interpolación de imágenes en vídeos para que la tasa de FPS aumente.

Esto lo tengo desactivado porque no me gusta el efecto telenovela y prefiero ver el contenido lo más cercano posible a como ha sido grabado. Estas herramientas son posibles gracias al procesador SD 870 y, por eso, de momento solo las vemos en móviles muy potentes con MIUI 12, como el Mi 11 –análisis– o este POCO F3.

Es una pantalla que se ve realmente bien en cuanto a colores y los ángulos de visión son correctos, aunque se nota que no se está usando el panel más puntero de Samsung, ya que a partir de 45º vemos algunos cambios en contenidos en los que el color blanco sea predominante.

Para ver contenido es una muy buena pantalla, pero también destaca en la sensibilidad. El panel cuenta con un refresco de 60 Hz o de 120 Hz y, además, un muestreo de 360 Hz. Esto es muy bueno para, sobre todo, los jugadores de títulos competitivos, pero el usuario del día a día lo que va a notar es que la pantalla responde al instante.

La pantalla es HDR10+ y en los vídeos HDR es cierto que el brillo «salta» para permitir esa reproducción HDR. Ahora bien, me he encontrado algún problemilla a la hora de salir de un vídeo HDR, ya que el brillo, de pronto, baja al mínimo y da igual que esté activado el brillo automático, ya que debemos regularlo manualmente. No me ha pasado frecuentemente, pero sí las necesarias como para considerar que debo comentarlo.

Y, hablando del brillo automático, en las primeras impresiones comenté que el regulador funcionaba bien, pero al final, en el día a día, me he dado cuenta de que MIUI no gestiona muy bien esto en el POCO F3. 

El terminal cuenta, como el Mi 11, con un sensor delantero y otro trasero, en el módulo de la cámara, para poder ‘ver’ la luz ambiental en 360º. Hay veces que, si pasamos de un exterior a un interior (una tienda, por ejemplo), el brillo tarda algo más de la cuenta en regularse… y más de una vez he tenido que toquetearlo manualmente.

El problema del HDR y del brillo son de MIUI y se podrán corregir mediante una actualización, y en este sentido, Xiaomi tiene muchísimo trabajo por delante, como veremos a continuación.

Antes de pasar a eso, debo comentar que el sonido me ha sorprendido muy gratamente. Tenemos sonido estéreo gracias al altavoz frontal e inferior y tiene pegada, definición en todo el espectro y unos graves, medios y agudos bien dimensionados.

Para consumir vídeos es una delicia, pero también para jugar a videojuegos con un sonido rotundo como PUBG o Call of Duty Online.

Hay un ajuste de sonido para estos altavoces que ecualiza dependiendo del contenido, pero si conectamos unos auriculares, vamos a tener más opciones de ecualización. Y algo que también hace muy bien MIUI es contemplar cada vez más opciones de accesibilidad tanto a nivel visual como a nivel auditivo. 

Este MIUI es una jugarreta para el SD 870

La pantalla y el diseño nos han sorprendido por su calidad, pero en interior esperábamos, exactamente, lo que tenemos entre manos. Y es que, la filosofía de POCO con el primer Pocophone y con el POCO F2 fue siempre la de ofrecer el mejor hardware posible al precio más ajustado.

En este caso no tenemos un Snapdragon 888 tanto por el precio del SoC como por la escasez de los mismos, pero sí tenemos un Snapdragon 865+ con una especie de overclock. Se trata de un Snapdragon 870 que tiene una CPU de ocho núcleos con uno a 3,2 GHz, tres a 2,42 GHz y cuatro a 1,8 GHz.

La GPU es la Adreno 650, de sobra conocida, y tenemos 6 u 8 GB de memoria RAM. Mi terminal es el de 6 GB y, a continuación, os dejamos la tabla comparativa en la que se puede ver que el SD 870 rinde de maravilla:

POCO F3 OnePlus 9 Pro Xiaomi Mi 11 Galaxy S21 Ultra 5G Zenfone 7 Pro
Procesador SD 870 SD 888 SD 888 Exynos 2100 SD 865+
Geekbench 4 Single 4.548 4.958 5.081 4.910 4.626
Geekbench 4 Multi 13.151 14.387 14.929 14.224 12.742
Geekbench 5 Single 984 1.115 1.136 1.050 1.005
Geekbench 5 Multi 3.363 3.642 3.648 3.347 3.201
3D Mark Sling Shot Extreme Demasiado alta Demasiado alta Demasiado alta 7.765 7.885
3D Mark Wild Life (Puntuación| FPS) 4.236 | 25,4 FPS 5.776 | 34,6 FPS 5.463 | 32,7 FPS
AnTuTu 674.543 715.885 705.986 642.161 639.131
PC Mark 12.187 11.718 13.216 15.730 15.428

En el día a día esto se traduce en un rendimiento perfecto en aplicaciones, algo muy agradecido, también, por la pantalla a 120 Hz y en juegos no tenemos queja alguna. 

Todo lo que hemos probado se mueve con mucha soltura y sí, está claro que no saca pecho en AnTuTu como el Snapdragon 888, pero también es verdad que, aunque se calienta un poco en la parte trasera, no tiene los problemas de temperatura que otros móviles que hemos visto con SD 888.

La RAM es LPDDR5 y el almacenamiento es UFS 3.1, lo que garantiza una velocidad muy alta. Esto se nota a la hora de instalar aplicaciones, a la hora de cargar apps y, también, en el momento de exportar imágenes pesadas en programas como Photoshop o Snapseed.

Si editáis vídeo en el móvil, también viene muy bien este tipo de memoria. ¿Y los números? Aquí los tenéis:

  POCO F3 OnePlus 9 Pro Xiaomi Mi 11 Galaxy S21 Ultra 5G Zenfone 7 Pro
Tipo de memoria UFS 3.1 + LPDDR5 UFS 3.1 + LPDDR5 UFS 3.1 + LPDDR5 UFS 3.1 + LPDDR5 UFS 3.1 + LPDDR5
Escritura secuencial 418,03 MB/s 502, 92 MB/s 504,46 MB/s 377,17 MB/s 530,50 MB/s
Lectura secuencial 880,28 MB/s 1,41 GB/s 1,20 GB/s 1,09 GB/s 1,46 GB/s
Escritura aleatoria 32,96 MB/s 39,65 MB/s 32,32 MB/s 38,34 MB/s 39,47 MB/s
Lectura aleatoria 15,89 MB/s 32,93 MB/s 34,48 MB/s 23,87 MB/s 22, 37 MB/s
Velocidad de copia en memoria 10,93 GB/s 12,33 GB/s 12,14 GB/s 10,21 GB/s 9,44 GB/s

Ahora bien, un gran poder conlleva una gran responsabilidad y un gran hardware no es nada si el software no acompaña. Tenemos MIUI 12 y no voy a extenderme demasiado en este apartado porque hemos analizado muchos Xiaomi recientemente y MIUI es… MIUI, con todo lo bueno que tiene (como las numerosas opciones de personalización), pero también con todo lo malo.

Tenemos un sistema rápido en el que Xiaomi va puliendo las animaciones poco a poco para pantallas de alto refresco y no he tenido los problemas de lag y tirones que sí tuve en la versión con la que analizamos el MIUI 12. A 120 Hz, el móvil va perfecto, pero tengo la sensación de que a 60 Hz sí hay algo más de retardo.

Puede que Xiaomi haya optimizado, pero a medias, para la mayor tasa de refresco, descuidando los 60 Hz. Gracias al procesador, tenemos ciertas mejoras de imagen de las que ya hemos hablado y los espectaculares superwallpapers, pero Xiaomi tiene un enorme problema con MIUI y está explotando este año.

Hemos visto muchos, muchísimos Xiaomi (entre la marca principal, POCO y Redmi) este año y siempre tenemos quejas de MIUI, pero en este caso la experiencia ha sido la peor que he tenido entre manos este 2021.

Y no porque no sea fluido, sino porque tiene detalles que no llego a comprender a estas alturas. Para empezar, el modo noche. El modo noche funciona muy bien en apps que tienen modo noche, pero en otras, lo que hace es una especie de inversión de los colores más claros, lo que hace que si esa app tiene un fondo negro o gris, como las letras aparecen, también, en esa tonalidad, sea muy complicado ver el contenido.

El POCO Launcher funciona bien y lo cierto es que las animaciones me parecen algo más rápidas que en MIUI ‘normal’ y el cajón de aplicaciones es uno de esos detalles especiales, pero lo que no me gusta es que los últimos Xiaomi analizados, tras actualizarse a la última versión, quedan de la siguiente manera:

  • POCO X3 Pro – MIUUI 12.0.4
  • POCO F3 – MIUI 12.0.2
  • Xiaomi Mi 11 – MIUI 12.0.3

Todos tienen la actualización de esta semana y, comprobando actualizaciones de forma manual, nos dice que tenemos la última disponible. Por curiosidad, cogí el Mi MIx 5G, que ya tiene unos años a sus espaldas y se actualizó a MIUI 12.0.4 y el más potente de todos, el F3, tiene un software dos versiones por detrás.

Hay un problema de optimización importante, pero también de paridad de actualizaciones. Compañeros del sector han comentado, y me han comentado, que han sufrido reinicios sin motivo aparente. Para ser justo, he de decir que no he tenido ese problema, pero sí uno muy importante que tiene que ver con la autonomía y que comentaré en el apartado correspondiente.

Sobre el desbloqueo, por lo menos, buenas noticias, ya que el sistema biométrico del botón lateral es instantáneo y el desbloqueo mediante foto es preciso y rápido siempre que haya buena luz.

Podemos configurar esto para que entre directamente al móvil sin necesidad de deslizar el dedo en la pantalla externa, tenemos un modo Always-on Display que funciona muy bien y es altamente configurable y, en definitiva, me ha gustado mucho el desbloqueo.

5G, Wi-Fi 6 y NFC, el ABC de la gama alta en 2021

Antes de pasar a la batería del POCO F3, que también tiene miga, veamos algo en lo que no pincha. El Snapdragon 870 cuenta con el módem X55 que permite conexión 5G. Esto es algo que, ya sabéis, depende mucho de las antenas que haya en vuestra localidad, yo tengo el 5G NSA (de «mentira», entre comillas) y la velocidad es la que es, pero no por culpa del POCO, sino de Movistar.

Tenemos Wi-Fi 6 que funciona de manera correcta y las antenas tienen potencia, por lo que en casa la buena experiencia está garantizada viendo contenido en streaming, jugando a Stadia/Game Pass o descargando aplicaciones.

Y también tenemos NFC para pagar con el móvil, algo que parece que ya no falta en los Xiaomi y que, desde luego, agradecemos. Como siempre, también encontramos el emisor infrarrojo en la parte superior.

En este sentido, muy bien porque es un móvil que, por hardware, está en la gama más top actualmente.

Batería bien sobre el papel, pero extremadamente irregular en la práctica

En este apartado nos encontramos 4.520 mAh. Se trata de una capacidad suficiente para móviles de gama media sin pantallas demasiado brillantes o con altísima tasa de refresco, pero cuando tenemos un brillo como el del F3 y esos 120 Hz, tenemos más dudas.

Lo primero que debo decir es que en el test sintético tenemos casi 13 horas de pantalla con el brillo máximo, una cifra que… bueno, está ahí y es comprobable, pero no sirve de nada porque móviles menos exigentes en brillo y CPU arrojan resultados significativamente más bajos que este terminal con más o menos la misma capacidad. Ahí entra en juego la gestión de la app y es algo orientativo, pero con pinzas.

Lo que sí es más realista es las horas de pantalla, aunque no deja de ser algo subjetivo porque cada usuario es un mundo. Tras semana y media de uso, he tenido seis horas de pantalla con brillo automático, Bluetooth siempre activo, una hora y media de auriculares Bluetooth en el gimnasio, Spotify, redes sociales, varias cuentas de correo, YouTube y uso de la cámara, pero también días con cinco horas… y otros con cinco y media.

No soy un usuario modelo porque, realmente, uso mucho el smartphone, por lo que podréis haceros una idea de lo que os durará a vosotros si lo usáis menos. Llego al final del día, sí, pero justito, justito… y ya hay dos veces que me ha dejado tirado. Y sí, es culpa de MIUI.

El primer día vi que la batería se iba drenando sin tener ninguna app en segundo plano y sin usar casi el teléfono. Era un domingo y, prácticamente, lo pasé en casa. Lo tomé como un error puntual porque no me había pasado el resto de días de uso.

Sin embargo, esta semana fui a la oficina con el Poco y, sobre las 17, me quedé sin batería con un uso extremadamente conservador: no usé Bluetooth, no usé prácticamente la pantalla o las redes sociales, solo hice unas fotografías y el teléfono iba muriendo poco a poco encima de la mesa.

Al final, me puse a «investigar» y vi que en la multitarea, al menos mi unidad, muestra las últimas apps abiertas y son las que puedo cerrar, pero al usar la opción de cerrar todo lo que esté en segundo plano, solo cierra las últimas abiertas, no todas, realmente.

Tuve que abrir 5 veces el apartado de multitarea para, ahora sí, acabar con todas ellas. Que pase un día… bueno, pero que en semana y media de uso me pase dos veces son el software final, no es algo bueno, en absoluto.

Una vez hecho esto, no me ha vuelto a pasar y sí, es algo que se puede corregir por software, pero un usuario convencional, seguramente, no se habría dado cuenta de esto y tendría un móvil muy potente con un sistema que no sabe gestionar la multitarea. Y es que no es solo que no cierre todas las apps, sino que las que están en segundo plano no se ponen en modo bajo consumo aunque lo forcemos en el sistema.

Sobre la carga, tenemos un cargador de 33 W en la caja que nos permite cargar el 50% en 21 minutos y el 100% en 51 minutos. 

Creo que no se puede pedir más velocidad de carga a este precio teniendo en cuenta la inversión en la pantalla y en el procesador, la verdad, y espero que MIUI solucione más pronto que tarde su problema con la gestión de la batería.

En algún punto había que recortar, y es en las cámaras

Y, claro, cuando tenemos un móvil con estos materiales, el Snapdragon 870 y una pantalla como la que tenemos entre manos, toca preguntarse dónde han recortado. Y sí, ese recorte nos lo encontramos en las cámaras.

Antes de nada, voy a decir que se trata de tres cámaras que van a satisfacer a gran parte de los usuarios, pero el POCO F3 no es un móvil para hacer fotografías, algo que sí podríamos decir del Mi 11 Lite, del Redmi Note 10 Pro o de la competencia, como el realme 8 Pro –análisis-. 

El F3 apuesta por diseño, pantalla y, sobre todo, potencia a un precio muy ajustado y en las cámaras tenemos un sensor principal Sony de 48 megapíxeles que tiene unos añitos a sus espaldas y no es el sensor más grande, no tiene los píxeles más grandes y, además, limita la captura de vídeo a 4K30.

Podemos disparar a resolución completa o a 12 megapíxeles en modo automático gracias al Pixel Binning. El tamaño del sensor es de media pulgada (de los pequeñitos que hemos visto este año) y el píxel a resolución completo es de 0,8 micras.

Con buenas condiciones de luz y en exterior, la cámara se porta bien. Es una buena cámara para viajar, para fotografiar edificios y cualquier cosa que queramos inmortalizar, pero en exterior, repito. El rango dinámico es correcto y no suele, aunque alguna vez lo hace, sobreexponer y quemar los blancos.

Tenemos un 2x digital, pero no debéis esperar una gran definición debido tanto a los 48 megapíxeles como a que el sensor no recoge demasiada luz.

En interiores y cuando cae la luz, la cosa cambia. Se subexpone mucho, el ruido aparece enseguida, hay veces que cuesta que enfoque y, en definitiva, cuanta menos luz, peores resultados. Esto ocurre en cualquier cámara, pero el tamaño del sensor de 1/2″ juega en contra.

Si nos vamos al sensor que más me gusta, tenemos el 5 megapíxeles telemacro. Esto del telemacro es un objetivo de 50 milímetros equivalente, por lo que hace un 2x respecto al principal, pero con un límite de enfoque de 10 centímetros como máximo.

Tiene AF y el sensor es muy pequeño, de 1/5″, pero con buen pulso y, sobre todo, buena luz, podemos lograr fotografías espectaculares.

Si nos paramos en el campo un día en el que hay viento y queremos fotografiar una flor, se va a juntar que hace viento y se mueve la flor… y que te mueves tu. Aun así, son fotos muy vistosas por el enfoque tan cercano, la magnificación y, sobre todo, por la profundidad de campo que ofrece.

Vamos a poder usar el macro para grabar a 1.080p. Necesitaremos buen pulso y buena luz y el enfoque, aunque es AF, dependerá mucho de nosotros, pero los resultados son muy vistosos:

Y el tercer sensor es el gran angular, un gran angular de 8 megapíxeles f/2.2 que hemos visto en todos los Xiaomi recientes, y que también tenemos en muchísimos otros móviles de gama media lanzados de unos meses a esta parte, y que ofrece unos resultados decentes de día, pero cuyo rendimiento cae en cuanto la luz empieza a irse.

No noto demasiada aberración cromática gracias a una buena corrección por software, eso sí.

Y en el frontal tenemos 16 megapíxeles. Creo que el tono de piel es el acertado, pero el recorte por software no es todo lo fino que debería en una situación con buena luz y que no es complicada. 

Si pasamos al vídeo, tenemos 4K30 como máximo y modos 1.080p tanto a 30 fps como a 60 fps. La captura es… buena y me ha sorprendido la estabilización digital que consigue el software. 

Habría estado genial tener 4K60, algo posible gracias a un sensor más moderno, ya que el procesador puede, de sobra, con esa captura.

Lo que me ha dejado algo más frío del apartado de vídeo es que el enfoque no es lo rápido y reactivo que debería. Aquí influye el sensor y las lentes, pero también el software y el hardware. Es algo que se podrá corregir mediante una actualización, pero ahora hace falta que, de verdad, Xiaomi se ponga a ello.

Y sobre la app de cámara, tenemos la misma que en los últimos Xiaomi, con las principales opciones de captura en el carrusel y con algunas que están ‘escondidas’, como ese macro que no está en el carrusel o en el apartado de ‘más’, sino en las opciones de la cámara.

Es estable y, realmente, no me ha dado ningún problema: ni cierres esporádicos, ni retardo, ni nada que afecte a la experiencia fotográfica.

Podéis ver todas las fotos y vídeos, con más ejemplos, sin comprimir en este enlace.

Apunta a móvil TOP 2021… cuando arreglen el software

Llegamos al final del análisis del POCO F3 y creo que hemos iniciado con un tono de lo más positivo gracias a las tremendas cualidades del terminal en diseño, pantalla y rendimiento, pero nos -me- hemos venido abajo con MIUI y las cámaras.

Antes de nada, quiero repetir que la cámara es el gran compromiso de este móvil y no es el que debéis elegir por esos 300 euros para hacer fotos, ya que hay mejores exponentes como el realme 8 Pro, el Redmi Note 10 Pro o el Xiaomi Mi 11 Lite.

POCO no ha hecho un mal trabajo en las cámaras y, de hecho, el telemacro me gusta, pero no podemos pedir que todos los apartados sean excelentes por el dinero que cuesta este móvil y, evidentemente, la cámara es el componente más flojito.

Dicho esto, tenemos un móvil que cuenta con un diseño muy, muy bueno gracias tanto a este acabado blanco con tacto sedoso como a una pantalla que aprovecha muy bien el frontal. El panel es, junto con el sistema de audio, espectacular para consumir contenido y si vais a jugar con el móvil, es una de las mejores opciones por ‘poco’ dinero.

Sin embargo, el gran problema del POCO F3, al menos durante esta semana y media de uso, es el software, un MIUI 12.0.2 que llega muy poco pulido y que hace que el móvil presente errores en el sistema de apagado automático de pantalla en llamadas, en el brillo automático, en el HDR y en la gestión de apps que perjudica directamente la autonomía, entre más errores.

Lo bueno es que, al ser software, POCO puede arreglarlo mediante una actualización. El problema es que hay muchísimo que arreglar y no sabemos qué pasará. Si los errores comentados no os molestan y lo que queréis es diseño, pantalla y SoC, id a por él, pero está claro que a MIUI ya le pesa, de manera evidente, el no estar optimizado para el amplio abanico de procesadores que monta Xiaomi.

Deja un comentario