El ordenador más pequeño del mundo resuelve un misterio: cómo sobreviven estos caracoles a sus depredadores | Tecnología

El ordenadores más pequeño del mundo ha desvelado un nuevo misterio de la naturaleza, ese detalle que ha permitido sobrevivir a una especia de caracoles por encima de las demás.

En las islas de la Sociedad de la Polinesia Francesa, la comunidad de caracoles ha vivido una auténtica guerra civil. Desde la década de 1970 la población de caracoles de este archipiélago ha visto como se extinguían más de 50 especies, víctimas de una nueva especie de caracol introducida por el ser humano.

Las autoridades francesas introdujeron al caracol lobo rosado en un intento por frenar la propagación del caracol africano gigante que llegó a las islas como método de alimentación con anterioridad, según explica The Guardian. El resultado ha sido la superioridad del caracol lobo rosado frente a la mayoría de las otras especies arrasando las islas. Solo una especie parece resistir a este invasor, pero no se sabía el motivo.

Gracias al ordenador más pequeño del mundo, el Michigan Micro Mote o M3, este misterio de la naturaleza por fin se ha resuelto. Esta computadora presentada en 2014 ocupa menos que una goma de lápiz y se ha colocado en la concha de los caracoles, tanto del depredador lobo rosado, como de los supervivientes conocidos como Partula hyalina.


La multinacional petrolera Shell se ha servido de inteligencia artificial para mejorar sus mecanismos de exploración, y también la seguridad en sus estaciones de servicio. 

El M3 mide solo 2x2x4 mm, permite recopilar energía de su entorno y comunicarse de forma inalámbrica con señales ópticas. En su minúsculo interior está equipado con un procesador común, el  Arm’s Cortex-M0 +,  que también se puede encontrar en algunas placas Raspberry Pi. 

Pegado al caparazón de varios caracoles lobo rosado, el M3 ha recogido información sobre el hábitat en el que se mueve esta especie. La teoría que querían demostrar los investigadores es que este tipo de caracol no suele habitar zonas muy soleadas y calurosas, algo que sí sugiere el caparazón blanco de la Partula hyalina y que le habría permitido escapar de estos depredadores.

Por el contrario, al estar protegida la especie Partula hyalina, no era posible colocarles el ordenador en sus caparazones y el M3 se ha terminado por colocar en las hojas con imágenes por arriba y abajo donde estos caracoles suelen dormir durante el día, ya que son una especie nocturna. 

Los resultados han dado la razón a los investigadores, en las áreas de la Partula hyalina se han registrado 10 veces más luz solar que en el terreno de caza del caracol lobo rosano. «El M3 realmente abre la ventana de lo que podemos hacer con la ecología del comportamiento de los invertebrados«, afirma el profesor Diarmaid Ó Foighil, conservador del Museo de Zoología de la Universidad de Michigan, «y estamos justo al pie de esas posibilidades«.

El siguiente horizonte del M3 es la investigación sobre la migración de la mariposa monarca y conocer las condiciones climáticas que soportan por el camino. Si pegar un ordenador a la espalda de un caracol nos parecía difícil, veremos cómo se adapta este pequeño ordenador a las alturas.

Deja un comentario