Este smartwatch desechable se disuelve en agua cuando ya no sirve | Tecnología

¿Qué hacer con los millones de wearables que se tiran a la basura todos los años? Fácil: sumergirlos en agua…

Los relojes inteligentes y las pulseras de actividad se han convertido en productos de consumo masivo porque son muy prácticos, y también muy baratos.

Hoy en día puedes comprarte una pulsera de actividad de calidad por poco más de 20 euros. Los fabricantes no ganan mucho dinero con ellas, así que hacen lanzamientos continuos con pequeñas variaciones, y como son baratas, los usuarios cambian de dispositivo cada pocos meses.

Esta cultura de usar y tirar genera un problema: cada año se tiran a la basura millones de wearables, de los que no se puede aprovechar prácticamente nada, incluso aunque se entreguen en un punto de reciclaje.


Última edición de la pulsera de actividad de Xiaomi con monitor de actividad física, sensor de ritmo cardiaco y medición de oxígeno en sangre con una mejor y mayor pantalla.

Reciclar este tipo de dispositivos exige desmontarlos, y como son tan pequeños hay que hacerlo a mano. Los materiales que se obtienen no tienen mucho valor, frente a lo que cuesta pagar la mano de obra para desmontar millones de ellos.

En china, el químico Xian Huang y su grupo de investigación de la Universidad Tianjin llevan años trabajando en el diseño de un smartwatch desechable.

Primero desarrollaron un nanocompuesto a base de zinc que se disolvía en el agua para utilizarlo en circuitos temporales, pero no era lo suficientemente conductor para la electrónica de consumo.

Los investigadores modificaron el nanocompuesto de zinc añadiéndole nanocables de plata, lo que lo hizo altamente conductor.

A continuación serigrafiaron la solución metálica en piezas de polialcohol vinílico, un polímero que se degrada en el agua, y solidificaron los circuitos aplicando pequeñas gotas de agua que facilitan las reacciones químicas y luego se evaporan.


Además de los últimos Apple Watch, hay más relojes que pueden hacer electrocardiogramas (ECG), una función demandada y especialmente útil en un smartwatch.

Con este método el equipo fabricó un reloj inteligente con múltiples placas de circuito impresas con nanocompuestos dentro de una carcasa de polialcohol vinílico impresa en 3D.

Este reloj inteligente es completamente funcional, ya que posee sensores para medir el ritmo cardíaco, oxígeno en sangre y los pasos, y envía la información a un móvil a través de Bluetooth. Con una importante diferencia: se disuelve en agua.

Seguramente a estas alturas de la noticia, te estarás haciendo estas preguntas: ¿Y que ocurre si el reloj se moja con la lluvia o el sudor? ¿Se disolverá en la muñeca?

Por supuesto que no. Este reloj desechable no se deshace en agua como un azucarillo. Un poco de líquido no le afecta. Para que funcione es necesario sumergirlo en agua durante 40 horas.

La ventaja de este sistema no es solo que se pueda disolver de forma natural si se tira a la basura, sino que es un excelente método de reciclaje, porque permite recuperar partes reutilizables, como la pantalla LED, mediante un proceso automático, sin necesidad de desmontarlo manualmente.

Aún falta tiempo para que obtengan una versión comercial, pero estos primeros resultados resultan muy prometedores.

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