En el futuro las señales de tráfico podrían reflejar el arco iris de noche, y tiene una explicación | Motor

Conducir de noche resulta más peligroso que hacerlo de día… y es aún más complicado para los vehículos autónomos.

En la oscuridad nuestros sentidos, especialmente la vista, se reducen. Por esa razón las señales de tráfico y demás elementos de la carretera, son reflectantes.

Cuando los focos del vehículo inciden en las señales de noche, la luz rebota y regresa a los ojos del conductor. Por eso parece que están iluminadas, y se ven mejor.

Es un sistema muy eficaz para el ojo humano… pero desconcierta a los coches autónomos. Como se puede ver en la imagen de apertura, a la derecha, el sensor LIDAR y la cámara infrarroja a veces tienen dificultades para interpretar los textos de las señales de tráfico. Es un tema serio, porque podría provocar accidentes.

Investigadores de la Universidad de Búfalo, en Nueva York, están trabajando en un material llamado Interfaz Cóncava a Microescala (MCI) que permite que la luz se refleje en círculos arco iris, tal como se puede ver en la foto de apertura de la noticia (izquierda).

No solo eso: según se use un sensor LIDAR, un láser de un solo color o un láser infrarrojo, la luz se refleja de distinta forma. En círculos blancos y negros, arco iris, monocromo, etc.

El objetivo es que los coches autónomos utilicen varios de estos sensores al mismo tiempo para analizar la señal, y así puedan identificarla con mayor facilidad.


Este dispositivo sustituye la vieja radio en un coche antiguo y ofrece Android Auto o Apple CarPlay con los asistentes de voz de Google y Siri, apps de Google, YouTube, Spotify y mucho más.

Este nuevo material MCI  se compone de una fina película de diminutas esferas de polímero incrustadas en una capa adhesiva. Cuando la luz incide en la superficie, estas microesferas la reflejan en una serie de círculos concéntricos.

Bastaría con colocar esta capa adhesiva transparente en las señales, para mejorar la seguridad de los coches autónomos.

Nosotros, con nuestros ojos humanos, veríamos las señales reflejadas con círculos concéntricos arco iris, que no supone mayor problema, porque se identifican a la perfección.

En los próximos años los humanos no serán los únicos conductores de vehículos, y hay que adaptar la carretera a los sensores de la inteligencia artificial.

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