¿Por qué el Perú todavía no tiene vacunas?


Inició la carrera internacional por las vacunas y el Perú se muestra sumamente rezagado en relación con países de similar desarrollo económico y social. Prácticamente estamos en las últimas posiciones de América Latina. El expresidente Martín Vizcarra, el Poder Ejecutivo y el Congreso de la República se echan la pelota, señalando que fue la “crisis política” la responsable de que todavía no tengamos vacunas en el Perú. Sin embargo, podemos comprobar que otros países latinoamericanos han vivido “crisis políticas” gravísimas y aun así han podido adquirir la vacuna. Veamos.

Probablemente el caso más emblemático es Bolivia. Como se recordará, Evo Morales renunció al poder en noviembre del 2019, denunciando un golpe cívico, político y policial. La senadora conservadora Jeanine Añez asumió la presidencia e inició una brutal represión contra los aliados de Morales, llevando al país a la polarización. El 20 de octubre del 2020, Luis Arce gana las elecciones en primera vuelta y asume el cargo el 8 de noviembre de ese mismo año. Apenas seis semanas después de tomar el poder,  Arce da a conocer que Bolivia adquirió 5.2 millones de vacunas rusas.

Otro caso digno de destacar es Chile. Como se recordará el vecino del sur sufrió un estallido social en octubre del 2019. Los chilenos mostraban en las calles su hartazgo ante el modelo de la Constitución de Pinochet. Dicho estallido implicó masivas protestas, saqueos y disturbios violentos que generaron violaciones a los derechos humanos y daños a la propiedad pública y privada. En octubre del 2020, en medio de la pandemia tuvo lugar un referéndum constituyente. La popularidad del presidente Piñera se desplomaba a 4%. A pesar de esa enorme crisis política, el gobierno chileno anunció la llegada del primer lote de vacunas Pfizer/BioNTech el 24 de diciembre.

México tampoco ha estado exento de una severa crisis política. Al momento de escribir estas líneas el país azteca contabiliza 125 mil fallecidos, siendo que el gobierno mexicano calculaba en el escenario “catastrófico”, apenas 60 mil. A su vez México registró el año pasado, 34,523 víctimas de homicidio, siendo uno de los países más violentos del planeta. La esfera pública se ha polarizado al máximo de cara a las elecciones de junio 2021. Los tres partidos insignia el sistema político mexicano, PRI, PAN y PRD, han formalizado una alianza con el objetivo de hacer frente a Andrés Manuel López Obrador. A pesar de este escenario de polarización, violencia extrema y crisis sanitaria, México anunció la llegada del primer lote de vacunas el 23 de diciembre.

Argentina también ha transitado un escenario gubernativo sumamente turbulento. El 10 de diciembre del 2019, Alberto Fernández recibía de Mauricio Macri un país en cuidados intensivos. La deuda de 56 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional ahogaba cualquier expectativa de recuperación. A su vez Argentina se ubicaba como el país con la quinta inflación más alta del mundo, después de Venezuela, Zimbabue, Irán y Sudán. A fines de octubre, la nación gaucha estaba ad portas de la hiperinflación con un dólar que tocaba los 200 pesos en el mercado paralelo. A pesar de este escenario complejo, Alberto Fernández anunció la llegada del primer lote de vacunas rusas el 24 de diciembre del año pasado.

Otros países latinoamericanos que han atravesado terribles crisis políticas como Colombia y Brasil, también ya han anunciado la llegada de vacunas. El primero cerró el 30 de diciembre, un acuerdo con Janssen, filial de Johnson & Johnson, para adquirir 9 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus. El segundo, recibió sus vacunas el 19 de noviembre, convirtiéndose en el primer país de América Latina. Esto a pesar de la errática conducción de Bolsonaro y su abierto enfrentamiento con los gobernadores, especialmente con Joao Doria, gobernador de Sao Paulo.

Entonces ¿Por qué el Perú ha sido incapaz de adquirir vacunas? Mi hipótesis es que el Estado peruano es el más débil de América del Sur, con gigantescos problemas de gestión, un desorden administrativo colosal y una enorme dependencia respecto al poder político. En otras palabras, a diferencia de nuestros vecinos latinoamericanos, el Perú carece de un servicio civil mínimamente profesional, lo que hace que la gestión pública sea muy vulnerable a los vaivenes políticos. Por ende, todos los procesos se paralizan y vuelven a fojas cero ante cualquier crisis política. El problema es de tal magnitud que no se arregla con reformas o parches, es necesario una refundación, un nuevo contrato social.

Finalmente, solo me queda desear a mis lectores un 2021 con salud y prosperidad para todas y todos.

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